Las encuestas de opinión pública previas a las elecciones del 26 de septiembre en Venezuela muestran que es posible que el presidente izquierdista Hugo Chávez deba recurrir a un fraude flagrante para que la oposición democrática no incremente su presencia en la Asamblea Nacional. Los seguidores, en el propio Palacio, que cuentan con información confidencial están tan aterrados frente a las últimas encuestas que decidieron amordazar a Chávez, por miedo a que la retórica incendiaria potencie los votos de la cada vez más numerosa oposición. Sus asesores más cercanos están desesperados por ubicarse en una posición que les permita culpar a su ampuloso líder por las malas noticias previstas para el día de las elecciones.
Chávez hizo trampa contra la oposición, negándole un acceso justo a los medios, utilizando los recursos del Estado para financiar candidatos oficiales e imponiendo una fórmula que ofrece una representación desproporcionada a los estados en los cuales su figura es poderosa. A pesar de esas injustas ventajas, las encuestas recientes sugieren que el régimen tendrá que recurrir a una manipulación descarada para lograr descontar los votos hacia la oposición y robar escaños.
Si bien Chávez ganó con suma facilidad las elecciones de 1998, su imagen se vio afectada de manera negativa después de una década de desgobierno, notorias faltas de alimentos, índices delictivos en una espiral ascendente, cortes de energía, caos económico y violaciones a los derechos humanos. Aunque la mayoría de los líderes de la oposición saben que Chávez hará todo lo que esté a su alcance para mantenerse en el poder, se ven alentados por las encuestas públicas que les dan una ventaja de dos dígitos sobre el Partido Socialista Unido de Venezuela de Chávez.
Los asesores de Chávez deben aparentar que están de acuerdo con una encuesta privada realizada por el Palacio a fines de julio, según la cual la lista de candidatos oficialista tendría una ventaja de entre el 48% y el 30%. Pero, incluso esa encuesta parcial es ominosa para Chávez, porque es evidente que los venezolanos están ansiosos por hacer un cambio. La enorme mayoría de los venezolanos encuestados indicó que la Asamblea era importante, pero cerca del 70% sostuvo que la legislatura dominada por el chavismo hizo poco o nada para resolver los problemas del país. Además, esa encuesta oficial muestra el creciente el interés de los votantes en la elección para la Asamblea y que los votantes de la oposición tienen más ímpetu que los partidarios del Gobierno.
En sesiones privadas con Chávez, sus asesores le advirtieron que el entusiasmo opositor podía estimular a los votantes, y por lo tanto aquellos que actualmente se declaran "indecisos" pueden decidirse por la oposición y eliminar cualquier ventaja actual del partido oficialista. En resumen, los asesores le recomendaron a Chávez que no crea en sus propias encuestas y le advirtieron que cualquier error en la campaña del régimen puede tener consecuencias nefastas.
Los expertos del Palacio, nerviosos, le explicaron a Chávez que su retórica incendiaria característica impulsará el voto hacia la oposición. Por esa razón, lo obligaron a suspender las transmisiones nacionales del provocativo programa "Aló Presidente" y le pidieron encarecidamente que dejara de provocar a sus oponentes políticos. (El Palacio anunció recientemente que Chávez no habló el último fin de semana para que los venezolanos pudiesen disfrutar del campeonato mundial de béisbol femenino; está programado que su transmisión semanal vuelva al aire inmediatamente después de las elecciones). A fin de convencer a los votantes de la oposición de que sus votos son irrelevantes, Chávez destacará el carácter inevitable de su revolución bolivariana, y ordenó a sus candidatos que escuchen más y hablen menos en sus campañas.
El régimen también tiene serios problemas de dinero. Solo en el último año, las reservas internacionales de Venezuela registran una baja de aproximadamente el 20%, y las ganancias de la empresa petrolera estatal bajaron el 52% a causa de la reducción en el precio del petróleo y de una desastrosa administración. Según fuentes del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores, el pago de US$4.000 millones proveniente de China con el que Chávez contaba fue demorado por Beijing. Esto se produce precisamente cuando el régimen esperaba inundar las calles con gasto electoral, por lo que es posible el Gobierno carente de fondos decepcione a sus partidarios.
Hace algunos años, Chávez podía comprar victorias electorales con facilidad, pero en el año 2007 no logró que los votantes aprobaran las reformas constitucionales y en el año 2008 perdió gobernaciones clave y la intendencia de Caracas. En el caso de las reformas rechazadas, algunos jefes militares intervinieron para insistir que Chávez aceptara la derrota de las medidas que socavaban la independencia de las fuerzas armadas. En el caso de las derrotas a nivel local y estatal, los márgenes eran demasiado elevados para que Chávez ocultara la derrota, por lo que la aceptó, pero inmediatamente privó de poder político e ingresos a los funcionarios opositores electos.
Actualmente, Chávez cuenta con que su purga de los líderes militares, que ya lleva una década, le haya dado control sobre las fuerzas de seguridad. Además, no dejó nada librado al azar y tomó el control de la maquinaria electoral. Si se ve obligado a robar votos de manera flagrante, es posible que la oposición y las fuerzas armadas tengan que intervenir para defender la voluntad popular. Por otro lado, dejó en claro que si se ve obligado a ceder escaños en la Asamblea a sus oponentes, privará al cuerpo legislativo, que ya tiene una función casi ceremonial, del poder que le queda.
Si las encuestas son confiables, todo indica que Chávez será puesto a prueba el 26 de septiembre. Para los defensores de la democracia venezolana, la prueba llegará la mañana siguiente.
Roger F. Noriega fue Embajador de la Organización de Estados Americanos entre 2001 y 2003 y Secretario de Estado Adjunto entre 2003 y 2005. Es profesor invitado del American Enterprise Institute y director general de Vision Americas LLC, que representa a clientes estadounidenses y extranjeros.


