Obama en las Américas
En búsqueda de una estrategia eficaz

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No. 1, Enero 2010

El nuevo año podría resultar ser extraordinariamente rico en acontecimientos y desafiante para los intereses de Estados Unidos en el hemisferio occidental. Si bien Obama todavía no presentó una política significativa para la región, todo indica que 2010 planteará nuevos retos y oportunidades que exigirán una respuesta ágil y estratégica de Estados Unidos para prevenir una mayor caída de su influencia en la región o, lo que sería peor, una amenaza para la paz en las Américas.

Como primera medida, Obama debe enfrentar el problema de Venezuela con una inestabilidad interna cada vez mayor; la agresión del dictador en ciernes Hugo Chávez contra su país vecino, Colombia, específicamente, y contra la democracia regional, en general; y los preocupantes vínculos de Venezuela con Irán, el rebelde nuclear. A fin de profundizar las relaciones con el gigante de la región, Obama también debe lidiar hábilmente con la transición futura en Brasil donde en octubre se celebrarán elecciones presidenciales. Asimismo, debe consolidar una asociación estratégica con Colombia, a fin de promover un tratado de comercio y demostrar que Estados Unidos no abandonará a sus aliados, con el propósito de evitar que la "guerra fría" entre Venezuela y Colombia se convierta en una "guerra caliente". Por último, Obama debe tomar medidas para brindar asistencia más eficaz a la lucha contra las drogas en México, país que está logrando enormes progresos en su batalla contra los cárteles de narcotraficantes, sin recibir de Estados Unidos más que un apoyo moral.

Un año en la curva de aprendizaje

El primer año de Obama presentó una curva de aprendizaje empinada porque basó su política exterior en la idea de que lo único que tenía que hacer para ganar la región era no ser George W. Bush. Aunque la mayoría de los gobiernos de las Américas estaban bastante incómodos con las duras tácticas antiterroristas de Bush y con la guerra en Irak, su administración mantuvo relaciones positivas con la mayoría de los gobiernos a lo largo de todo el espectro político. Por ejemplo, el cálido vínculo con el presidente de Brasil Luis Inácio "Lula" da Silva fue producto de la diplomacia personal de Bush. El progreso extraordinario en la relación con Colombia estuvo basado en una política bipartidista iniciada durante el gobierno de Bill Clinton. La inédita cooperación en materia de seguridad con México lograda hacia el final del mandato de Bush demostró la notable madurez de esas sensibles relaciones bilaterales. No es un dato menor que el secretario de Estado Colin L. Powell haya viajado más veces a la región en cuatro años que sus dos predecesores en ocho. Bush duplicó la asistencia para el desarrollo en la región, de US$800 millones a US$1.600 millones, e incluso canceló deudas que Estados Unidos mantenía con la Organización de los Estados Americanos (OEA). La Administración anterior también negoció tratados de libre comercio con cerca de la mitad de los países de América Latina, los últimos dos (con Colombia y Panamá) están en el Congreso a la espera de un gesto favorable de Obama. En síntesis, es posible que Obama enfrente dificultades para mejorar los vínculos con la región si, por el momento, está ofreciendo menos que su predecesor.

Es posible que el Presidente haya aprendido un par de cosas sobre la región en 2009, pero a menos que aplique una política más eficaz y proactiva en 2010, la triste realidad es que Chávez seguirá saliéndose con la suya.

Muchos sucesos de 2009 generaron cierto grado de escepticismo en la región acerca del nuevo líder de Estados Unidos, quien todavía no visitó ningún país de América Latina, con excepción de México. La actitud grosera de los líderes de izquierda de Venezuela, Bolivia y Nicaragua en la cumbre regional de abril realizada en Trinidad y Tabago era previsible.[1] Sin embargo, el hecho de que Obama permaneciera en silencio durante sus inapropiados y hostiles discursos sí fue sorpresivo y sugirió que no estaba dispuesto a malgastar su capital personal en defender a los Estados Unidos o sus antecedentes en la región. Los activistas democráticos de muchos países donde el Estado de derecho y los derechos humanos corren peligro pueden haber llegado a la conclusión que estaban librados únicamente a sus propios recursos.

Prácticamente, un mes después en la Asamblea General de la OEA en San Pedro Sula, Honduras, todos los países de la región desestimaron las objeciones de la administración de Obama y firmaron una resolución que le habría permitido a la Cuba comunista volver a integrar la OEA sin precondiciones. Al momento de elegir entre el carismático y joven líder de mano blanda de Estados Unidos, y un dictador decrépito con un pie en la tumba, toda la región se manifestó totalmente dispuesta a asestarle una derrota humillante a Obama en los primeros meses de su mandato. El anfitrión de la Asamblea, el por entonces Presidente de Honduras, Manuel Zelaya, llegó a ridiculizar la revolucionaria Carta Democrática Interamericana porque exigía que el respeto por la democracia y los derechos humanos fueran una condición para la readmisión de Cuba. La diplomacia severa de la secretaria de Estado Hillary Clinton bloqueó el consenso respecto al borrador, pero luego de su partida, la delegación de Estados Unidos aceptó un texto que eliminaba la suspensión de Cuba a cambio de referencias vagas a los valores democráticos de la región. Eso fue suficiente para provocar al irascible Fidel Castro y hacer que rechazara cualquier idea de que Cuba obtuviera un escaño en la OEA. Lo importante en este caso no es que Estados Unidos haya esquivado un disparo diplomático, sino el hecho de que el resto del hemisferio haya dudado tan poco antes de disparar.

El equipo de Obama enfrentó una tercera prueba a fines de junio del año pasado, cuando Zelaya fue desplazado del gobierno por tratar de sostener un referéndum que, de haber sido aprobado, le habría permitido permanecer en el poder. El referéndum seguía el ejemplo autocrático de quien maneja los hilos de Zelaya, Hugo Chávez, y violaba claramente la constitución de Honduras. Haciendo caso omiso a que, según la constitución de Honduras, Zelaya renunció a su trabajo, Venezuela y otros países abrumaron a la OEA para que denunciara lo que ellos denominaban un "golpe de Estado". Después de meses de no manifestar su oposición a las multitudes enardecidas por Chávez, la administración de Obama no se manifestó con claridad respecto de si aceptaría los resultados de las elecciones presidenciales de noviembre de Honduras, programadas antes de la salida de Zelaya. Demostrando que finalmente había aprendido los límites del multilateralismo, el equipo de Obama abandonó sensatamente el consenso de la OEA en noviembre, cuando optó por reconocer al nuevo presidente electo Porfirio Lobo, que asumirá el 27 de enero.

El episodio de Honduras representa una lección vigente para el equipo de Obama, ya que muestra la toxicidad del papel de Chávez en la región. Los populistas autoritarios, que violan día a día la democracia y los derechos humanos en sus países, pregonaron cínicamente esos valores cuando presionaron para que Zelaya fuera sustituido. Incluso antes de cumplir la voluntad de Chávez a favor de Zelaya, la OEA renunció a toda credibilidad como defensora de la democracia al pasar por alto años de conductas autocráticas de los caudillos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua; la OEA incluso designó veedores para ayudar a darle mejor imagen al referéndum inconstitucional de Zelaya . La Carta Democrática Interamericana era inútil según Zelaya en el caso de Cuba, pero exigió que se la aplicara para su restitución. Semanas después de desplegar la alfombra de bienvenida para la dictadura de Cuba, los mismos diplomáticos votaron a favor de expulsar a Honduras por ejercer la defensa de su propia constitución ante un jefe deshonesto a cargo del Poder Ejecutivo. Los gobiernos que se escandalizan ante la menor violación de la soberanía celebraron cuando Chávez intervino en los asuntos internos de Honduras; este accionar llevó a ese país al límite de la constitucionalidad y amenazó con ejecutar acciones militares e instaurar la violencia callejera en nombre de Zelaya.

La cuarta prueba para la administración de Obama llegó en julio, cuando un acuerdo de rutina que permitía el acceso de personal y aviones de seguridad de Estados Unidos a Colombia, para misiones de lucha contra las drogas, suscitó duras críticas de muchos gobiernos de América del Sur. Chávez estaba al frente de estas críticas, diciendo que el acuerdo era una "declaración de guerra."[2] Las exasperadas reprimendas de los títeres chavistas de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y otros países no fueron precisamente una sorpresa, pero los comentarios escépticos de los líderes responsables de Brasil y Chile indican que la diplomacia de Estados Unidos debe trabajar para mejorar las relaciones en la región. A pesar de las abrumadoras pruebas que demuestran la gran acumulación militar de Chávez y su apoyo material y político a grupos narcoterroristas que libran algo parecido a una guerra ilegal, en su nombre, contra Colombia; los políticos de la región condenaron a la víctima y sospecharon de los esfuerzos que debe realizar Colombia para defender a su pueblo con la ayuda de su aliado Estados Unidos. El 30 de octubre, cuando se firmó el acuerdo, Colombia ya había tenido que calmar a los críticos garantizándoles que el acuerdo estaba basado en el principio de no intervención en los asuntos internos de otros países.[3]

Entretanto, un acuerdo fundamental de promoción del comercio con Colombia, que esencialmente fija los beneficios de un programa de comercio y lucha contra las drogas existente, espera hace más de dos años la aprobación del Congreso de Estados Unidos.[4] Durante su campaña, Obama manifestó algunas dudas acerca del acuerdo, pero no lo desestimó totalmente. Sin embargo, como Presidente se rindió ante las críticas sobre los antecedentes del derecho laboral de Colombia efectuadas por miembros del Congreso y los sindicatos, las cuales están bloqueando la ratificación del acuerdo.[5] Mientras el tratado languidece en el Congreso, Colombia sufre porque muchos países de América del Sur--en especial su principal socio comercial, Venezuela--recortaron su comercio para castigar su alianza con Estados Unidos.[6] Chávez lleva varios años tratando de distraer a su afligido pueblo llevándolo al borde de la guerra con Colombia, su histórico rival.

El año pasado dejó varias lecciones para la administración de Obama. Como candidato presidencial, Obama criticó la "arrogancia" de Bush y prometió que la política para las Américas estaría basada en el respeto mutuo.[7] En agosto de 2009, Obama estaba atacando la "hipocresía" de los líderes de la región que lo culpaban por no haber impuesto la restitución de Zelaya en Honduras: "Los críticos que sostienen que Estados Unidos no intervino en Honduras son los mismos que dicen que siempre estamos interviniendo y que los yanquis debemos salir de América Latina", comentó el frustrado Presidente. "No se pueden mantener las dos posturas."[8] Es posible que el Presidente haya aprendido un par de cosas sobre la región en 2009, pero a menos que aplique una política más eficaz y proactiva en 2010, la triste realidad es que Chávez seguirá saliéndose con la suya.

¿Responderá Estados Unidos?

Los críticos de los antecedentes de Estados Unidos en el resto de las Américas celebran su menguante interés. En un artículo reciente, el ex secretario de relaciones exteriores de México Jorge G. Castañeda manifestó satisfacción ante el hecho de que la administración de Obama no pudiese manejar la situación de Honduras. Se alegró de que: "Por primera vez en siglos, Estados Unidos parece no estar demasiado preocupado por lo que pasa en América Latina."[9] Minimizó de manera generosa la necesidad de "expiación o humildad" por parte de Estados Unidos, pero sostuvo que una actuación menos prominente conlleva que los caudillos que están en contra de Estados Unidos ya no pueden culpar a Washington por sus problemas. Por supuesto, Castañeda cuenta con que la asistencia económica, las visas y el comercio de Estados Unidos estarán disponibles cuando la gente en el resto de las Américas necesite esos beneficios. También teme que esta saludable política de "desinterés benigno" se derrumbe si Estados Unidos responde a las provocaciones retóricas de Chávez o se vea obligado a intervenir en caso de que surja una ofensiva autoritaria o emerja un eje Irán-Rusia en Venezuela.

Al igual que muchos críticos de la política de Estados Unidos, Castañeda no reconoce que existen consecuencias muy concretas cuando este país no alza su voz para defender la democracia representativa, los derechos humanos o sus intereses en materia de seguridad, por temor a provocar una diatriba infantil por parte de Chávez. La reticencia que mostramos respecto de estos temas en los últimos años envalentonó a los enemigos y desmoralizó a los aliados de Estados Unidos.

Mientras Estados Unidos busca recuperar una módica influencia en la región y llevar adelante un programa proactivo en el hemisferio, se enfrentará a una dura oposición proveniente de un grupo de estados movilizados por el imperialismo "bolivariano" de Chávez; de algunos aliados que no saben si Estados Unidos defenderá sus propios intereses y mucho menos los de ellos; de estados influyentes satisfechos con la pasividad de Estados Unidos; y de instituciones multilaterales (en especial la OEA) que no pueden logar consenso en torno de los temas más esenciales a causa de las imposiciones por parte de Chávez. Arturo Valenzuela, un diplomático experimentado y respetado, juró en noviembre como Secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental. Su nombramiento se demoró varios meses porque los senadores de Estados Unidos se opusieron al manejo de la crisis de Honduras por parte del Departamento de Estado y tenían dudas más generales acerca de la disminución del liderazgo de Estados Unidos en la región, que comenzó en los últimos años de la administración de Bush.

El equipo de Obama puede verse presionado a tomar decisiones difíciles si un Chávez desesperado utiliza la violencia para reprimir a la oposición o provoca un conflicto con Colombia.

Castañeda concede que si Chávez consolidara una dictadura u ofreciera a Irán un puesto de avanzada en este hemisferio, estaríamos ante provocaciones genuinas que exigirían una respuesta de Estados Unidos. Lo que Castañeda no reconoce es que esos escenarios se están registrando en Venezuela actualmente. Eso nos lleva a la pregunta que Valenzuela debe responder ahora: ¿Responderá con eficacia Estados Unidos?

El camino por recorrer

Los diplomáticos de Estados Unidos deben estar preparados para las oportunidades y posibles crisis que tendrán lugar el año que comienza.

La caída de Venezuela. Este podría ser un año muy difícil para Chávez. Aunque nadie lo iguala en la gestión del caos, el carácter crónico de los problemas que enfrenta hoy en día no puede resolverse sobornando a los críticos, atacando a los enemigos políticos o tratando de ganarse el favor de las masas. El año pasado, Venezuela sufrió cuatro cortes del suministro de energía a nivel nacional y este año trajo aparejado un racionamiento de la electricidad; aunque la terrible sequía que afectó los generadores hidroeléctricos es la causa más cercana de este problema, el sector de energía necesita US$18.000 millones en inversiones inmediatas para alcanzar la demanda actual.[10] Chávez pidió a los venezolanos que limiten la duración de sus duchas a tres minutos para ahorrar agua y energía. Hace 30 años que el Gobierno de Venezuela no realiza una inversión significativa en el sistema de agua de Caracas, período durante el cual la población creció más del 50%. Los puentes y vías públicas clave se están desmoronando; este deterioro de la infraestructura ahoga el comercio y genera problemas para millones de ciudadanos. La politización de la policía y los tribunales generó un estado de anarquía y una tasa de homicidios cada vez mayor convirtiendo a la ciudad de Caracas en la segunda ciudad más peligrosa del hemisferio. Según un nativo de Venezuela, a las familias en duelo que buscan servicios funerarios se les dice que "saquen un número y esperen". Los secuaces chavistas corruptos quienes se vieron premiados por acuerdos bancarios muy beneficiosos casi hacen colapsar al sector financiero; el gobierno se vio obligado a intervenir aproximadamente una docena de bancos para tratar de mitigar el impacto sobre millones de ahorristas.[11] Además, la burda devaluación de la moneda que anunció Chávez a principios de este mes ayudará a su gobierno pero perjudicará a su pueblo y estrangulará la economía del sector privado.

A pesar de que la ocasional escasez de alimentos o las eventuales crisis políticas pueden abordarse con medidas a corto plazo, es posible que la lista de problemas crónicos esté alcanzando a Chávez, quien es más famoso por su prolífico gasto que por la eficacia de su gestión. Las elecciones de la Asamblea Nacional están programadas para septiembre, y ello puede llevar a que Chávez comience a sentir una presión política sin precedentes. Los crecientes retos pueden llevarlo a tomar medidas drásticas que podrían provocar enfrentamientos con los ciudadanos y los militares: ambos grupos se han cansado del maltrato de su beligerancia. También es posible que cumpla sus amenazas de guerra contra Colombia. El equipo de Obama puede verse presionado a tomar decisiones difíciles si un Chávez desesperado utiliza la violencia para reprimir a la oposición o provoca un conflicto con Colombia.

Aunque Estados Unidos está preocupado por otras amenazas serias, perder oportunidades o hacer caso omiso de los riesgos en nuestro propio vecindario conlleva un precio muy alto.

La transición en Brasil. No debe sorprender que los índices de aprobación de Lula estén cerca del 75% si consideramos que la economía de Brasil está retomando un crecimiento sostenido luego de la crisis financiera mundial, millones de habitantes salieron de la pobreza extrema en los últimos años y que exista un gran optimismo sobre el continuo progreso social y económico. Todavía no sabemos si Lula podrá transferir esa "magia política" a Dilma Rousseff, ex jefa de Gabinete, la candidata elegida por él como su sucesora en el Partido de los Trabajadores. José Serra, ex ministro de salud y de planificación, y actual gobernador de São Paulo, representa a la oposición (Partido de la Social Democracia Brasileña) y tiene una ventaja significativa pero cada vez menor en por lo menos una encuesta realizada en el mes de diciembre.[12] El resultado final de la elección de octubre, que exigirá un ballotage a menos que un candidato obtenga la mayoría en primera vuelta, no está definido ni mucho menos. Se espera que ambos candidatos mantengan el equilibrio de políticas macroeconómicas ortodoxas y programas de lucha contra la pobreza que tanto sirvió a Lula. Sin duda, entre los dos principales candidatos, Serra es el más orientado al libre mercado, pero comparte la opinión, típicamente brasileña, de que el Estado debe cumplir una función importante en el desarrollo económico.[13]

Como se indicó antes, el gobierno de Bush estableció relaciones notablemente positivas con Brasil a pesar de las diferencias ideológicas y un debate de larga data sobre los subsidios agrícolas y el comercio. A medida que se acercan las elecciones, Lula ha enfatizado sus diferencias con Estados Unidos, a punto tal de llegar a invitar al presidente de Irán Mahmoud Ahmadinejad a Brasil, precisamente cuando la comunidad internacional estaba acorralando al rebelde nuclear.[14] Para profundizar y ampliar los vínculos con el gigante de América Latina, la administración de Obama tendrá que emplear una diplomacia inteligente y sensata. Valdría la pena establecer un vínculo especial con Brasil, que incluya el diálogo sobre reforma fiscal y la modernización económica a través de consultas permanentes respecto de retos regionales, y que promueva la integración económica entre las dos potencias del hemisferio. El esfuerzo bien valdría la pena.

La transición en Cuba. Cuando Fidel Castro transfirió el poder formalmente a su hermano Raúl en julio de 2006, puso a prueba la teoría de algunos analistas dedicados a Cuba en Estados Unidos, que sostenían que el nuevo líder era un reformista encubierto. En lugar de abrir el espacio político y económico, Raúl consolidó el aparato estalinista que ayudó a crear al servicio del mandato arbitrario de Fidel.[15] Además, Fidel mantiene a raya a su hermano. La mano vengativa del anciano dictador puede verse en la purga de 20 altos funcionarios públicos ocurrida en febrero del año pasado, entre los cuales había líderes jóvenes como el ex vicepresidente primero Carlos Lage Dávila, a quien los apologistas de Castro describieron como un posible arquitecto de un cambio generacional, capaz de gestionar un aterrizaje suave para salvar el sistema.[16] El hecho de que Raúl no haya logrado ningún cambio de importancia en los 30 meses que lleva en el cargo sin duda echó por tierra las esperanzas de los cubanos desesperados por un cambio. Las purgas de líderes jóvenes y la designación de dinosaurios en la camarilla de gobierno de Raúl también tensaron la transición, por lo que es todavía más probable que el régimen esté destinado a colapsar.

No es momento para que la administración de Obama experimente con concesiones unilaterales que podrían darle un día más en el Gobierno a los hermanos Castro. Es evidente que el régimen no está de ánimo para negociar, probablemente porque los Castro saben que no pueden resistir ningún obstáculo interno. Algunos encargados de formular políticas con sólidos conocimientos sostienen que la Secretaria de Estado Clinton está convencida de que nada bueno puede pasar en Cuba si hay un Castro en el poder. Se espera que pueda convencer al Presidente para que mantenga el embargo de Estados Unidos y la prohibición del turismo a fin de utilizar esto como instrumento el gobierno de transición posterior a Castro. Si el equipo de Obama resiste la tentación de apuntalar el régimen en un intento falaz de lograr una transición estable, podría tener el privilegio de normalizar los vínculos con una Cuba libre.

La consolidación de los progresos alcanzados en Colombia. Con un apoyo sustancial de Estados Unidos, los colombianos lograron grandes avances en su lucha contra el tráfico ilícito de drogas y los grupos narcoterroristas. La calidad de vida de los colombianos mejoró de manera sustancial, y los índices de secuestros y homicidios están bajando de manera abrupta.[17] Incluso en plena crisis mundial, la economía de Colombia volvió a registrar notables tasas de crecimiento. No obstante, el trabajo en Colombia no está terminado. Aunque actualmente el país tiene mejores capacidades para asumir los costos de su propio desarrollo económico, mantener la asistencia en materia de seguridad es esencial para consolidar el éxito de la política exterior de Estados Unidos. Más aún, si Obama lograra un acuerdo de promoción del comercio, no solo ayudaría a garantizar la prosperidad de Colombia, sino que además enfatizaría la relación estratégica de Colombia con Estados Unidos. Los generales de Venezuela podrían renunciar a lanzar una ofensiva poco meditada contra un aliado de Estados Unidos.

La realización de nuestra tarea en México. En octubre de 2007, en el contexto de la Iniciativa de Mérida, Bush y su par mexicano Felipe Calderón acordaron cooperar en la lucha contra los letales cárteles de narcotraficantes que atormentan al pueblo mexicano, socavan el Estado de derecho en México y envían cocaína y otras drogas a los consumidores en Estados Unidos. El Congreso destinó US$1.120 millones para combatir estas actividades en México; sin embargo, según un informe de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno emitido en el mes de diciembre, al 30 de septiembre de 2009 solo se habían entregado US$24 millones (o sea 2% del total).[18] Los funcionarios del gobierno aducen que la lentitud en la efectivización de la asistencia se debe a las condiciones que establece el Congreso, la debilidad institucional de México y los largos plazos de entrega en la adquisición de artículos de altos precios, como helicópteros. Cabe destacar que las autoridades de México avanzaron a pesar de las sanguinarias represalias de las pandillas delictivas, propinando golpes notables a los cárteles, matando y capturando jefes y dificultando sus operaciones ilegales.[19] La administración de Obama, de todos modos, debe redoblar sus esfuerzos para prestar este apoyo fundamental a México.

¿A la altura de las circunstancias?

A pesar de que asumió el compromiso de hacerlo durante su campaña, Obama todavía no nombró un enviado especial para las Américas. La mayoría de los analistas sostienen que Valenzuela tiene la talla necesaria para liderar el equipo de América Latina, pero manifiestan que le vendría muy bien recibir el apoyo de un "peso pesado" político para obtener la atención y los recursos necesarios para enfrentar los grandes retos que tiene por delante.

Un primer paso para desarrollar una política más eficaz para el 2010 consistiría en realizar una evaluación exhaustiva y entre las distintas agencias respecto de la amenaza que representa Chávez para los intereses de Estados Unidos, y evaluar si nuestro gobierno cuenta con la asistencia para el desarrollo, la asistencia de seguridad y los activos de inteligencia que se preciso para hacer frente a ese reto. Aunque Estados Unidos está preocupado por otras amenazas serias, perder oportunidades o hacer caso omiso de los riesgos en nuestro propio vecindario conlleva un precio muy alto.

Roger F. Noriega (rnoriega@aei.org), un funcionario senior del Departamento de Estado entre 2001 y 2005, es miembro visitante de AEI y director ejecutivo de Vision Americas LLC, que representa a clientes extranjeros y locales.

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Notas

  1. Julianna Goldman y Kim Chipman, "Obama Pledges to Fight Poverty, Fends Off Criticism on Cuba", Bloomberg.com, 18 de abril de 2009, disponible en www.bloomberg.com/apps/news?pid=20601087&sid=auvif2K3YP_s&refer=home (consultado el 11 de enero de 2010).
  2. Candace Piette, "Leaders to Tackle U.S.-Colombia Deal", BBC News, 27 de agosto de 2009, disponible en http://news.bbc.co.uk/2/hi/americas/8224342.stm (consultado el 11 de enero de 2010); y Juan Forero y Mary Beth Sheridan, "U.S.-Colombia Deal Prompts Questions", Washington Post, 27 de agosto de 2009.
  3. Hugh Bronstein, "Colombia, U.S. Sign Military Cooperation Deal", Reuters, 30 de octubre de 2009.
  4. Pueden encontrarse datos sobre el acuerdo de promoción del comercio entre Estados Unidos y Colombia, que se firmó en noviembre de 2006, véase Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos, "Colombia FTA", 13 de octubre de 2009, disponible en www.ustr.gov/trade-agreements/free-trade-agreements/colombia-fta (consultado el 11 de enero de 2010).
  5. Doug Palmer, "Obama Voices Support for Colombia Trade Deal", Reuters, 29 de junio de 2009.
  6. Doreen Hemlock, "Colombia Holds Major Export Event in Miami", Miami Herald, 17 de noviembre de 2009.
  7. "Una alianza de las Américas solo tendrá éxito si se basa sobre cimientos de respeto mutuo. Es hora de volver la página de arrogancia en Washington y de sentimiento antiestadounidense de la región, que obstaculiza el progreso. Es hora de que nos escuchemos entre nosotros y aprendamos los unos de los otros", dijo el por entonces senador Barack Obama en un discurso en Miami, Florida. Ver Barack Obama, "Remarks of Senator Barack Obama: Renewing U.S. Leadership in the Americas", (discurso, Miami, 23 de mayo de 2008), disponible www.barackobama.com/2008/05/23/remarks_of_senator_barack_obam_68.php (consultado el 11 de enero 2010).
  8. Stephen Collinson, "Obama Slams Honduras Critics at North America Summit", Agence France-Presse, 11 de agosto de 2009.
  9. Jorge G. Castañeda señaló: "La realidad es que Estados Unidos ya no quiere, o quizás ni siquiera puede, elegir quién gobierna en Tegucigalpa, o en ningún punto de la región. Si pensamos en la historia del hemisferio, estamos ante un hecho notable y, sin duda, transformador". Ver Jorge G. Castañeda, "Adios Monroe Doctrine: When the Yanquis Go Home", The New Republic, 28 de diciembre de 2009.
  10. "Venezuela Begins 2010 with Electricity Rationing", Agence France-Presse, 3 de enero de 2009.
  11. Paul Maidment, "Chavez’s Bank Purge", Forbes.com, 9 de diciembre de 2009, disponible en www.forbes.com/2009/12/06/hugo-chavez-venezuela-opinions-notes-on-the-news-paul-maidment.html (consultado el 11 de enero de 2010).
  12. La encuestadora brasileña Datafolha y el periódico Folha de São Paulo realizaron encuestas telefónicas con 11.429 adultos entre el 14 y el 18 de diciembre. Se dijo que el margen de error era de +/– 2%. Ver "Rousseff Grows, Serra Stable in Brazil", O Polls and Research, 10 de enero de 2010, disponible en www.angus-reid.com/polls/view/34817/rousseff_grows_serra_stable_in_brazil (consultado el 12 de enero de 2010).
  13. Un discurso de Serra ofrece información importante sobre el enfoque del candidato hacia la política económica y fiscal y la función del Estado en la economía de Brasil. Ver el siguiente pasaje: José Serra, "A Latin American Perspective on the Crisis (Part I)", Globalist, 2 de julio de 2009, disponible www.theglobalist.com/StoryId.aspx?StoryId=7857 (consultado el 11 de enero de 2010).
  14. 14. John Lyons, "Brazil’s New Standing Threatened by Ahmadinejad Visit", Wall Street Journal, 23 de noviembre de 2009.
  15. Human Rights Watch publicó un informe integral sobre la represión sostenida. Ver Human Rights Watch, New Castro, Same Cuba: Political Prisoners in the Post-Fidel Era (Human Rights Watch, Washington y Nueva York, 18 de noviembre de 2009), disponible en www.hrw.org/en/reports/2009/11/18/new-castro-same-cuba (consultado el 11 de enero de 2010).
  16. Humberto Fontova, "Heads Roll in Havana, Baffling 'Cuba Expert’", American Thinker, 10 de marzo de 2009, disponible en www.americanthinker.com/2009/03/heads_roll_in_havana_baffling.html (consultado el 11 de enero de 2010).
  17. Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, "Colombia’s Untold Success Story" (presentación), disponible en www.usaid.gov/locations/latin_america_caribbean/country/colombia/Colombia_presentation.pdf (consultado el 11 de enero de 2010).
  18. Oficina de Responsabilidad del Gobierno a Eliot Engel y Connie Mack, Subcomité de asuntos del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, Washington, 3 de diciembre de 2009, disponible en www.gao.gov/new.items/d10253r.pdf (consultado el 11 de enero de 2010).
  19. Alfredo Corchado, "Mexican Military Raids Kill Reputed Drug Cartel Leader", Dallas Morning News, 18 de diciembre de 2009; y Alexandra Olson, "Mexico Captures Brother of Dead Cartel Leader".
About the Author

 

Roger F.
Noriega
  • Roger F. Noriega is a former assistant secretary of state for Western Hemisphere affairs (Canada, Latin America, and the Caribbean) and a former U.S. ambassador to the Organization of American States. He coordinates AEI's program on Latin America and writes for the Institute's Latin American Outlook series.
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